Con gran tristeza tenemos que contaros la trágica noticia de la muerte de Sara.
Un resfriado que cogió hace dos semanas ha presentado complicaciones médicas impredecibles. No ha respondido al tratamiento suministrado y el lunes 9 de enero a las cinco de la tarde, rodeada por el equipo que tanto la ha querido, nos abandonó.

Sara llegó aquí con su hermano Nico en el 2004, siguiendo los pasos de su madre Romie a MONA, a la que habíamos rescatado hacía 3 años.
A pesar de comenzar una nueva vida con nosotros hace 8 años, Sara todavía mostraba muchos traumas de su vida anterior donde había protagonizado shows de televisión y la habían obligado a vivir confinada en una pequeña jaula. Su balanceo repetitivo, junto con el ruido que hacía al mismo tiempo, fue un constante recordatorio para todos nosotros de lo profundamente que había sido marcada a nivel emocional por el maltrato durante sus primeros años de vida.
Sara siempre será recordada como una chimpancé hermosa con impresionantes ojos y con un gran carácter y determinación. Era inmensamente querida por todo el personal y por los otros chimpancés del grupo de la Familia, y aunque muy rara vez provocaba peleas, tampoco se dejaba pisotear si tenía que proteger su propia integridad. Tenía mucho fuego dentro.
No ha sido la chimpancé más aventurera ni la más enérgica y a menudo nos hacía reír por lo torpe que era y por lo poco “primate” que parecía cuando escalaba una torre o caminaba por una cuerda. Pero también engañaba porque cuando quería, podía ser muy rápida. También era increíblemente fuerte, probablemente la hembra más fuerte del grupo. Con sólo uno o dos dedos podía ganar a cualquier cuidador a la hora de abrir o cerrar la puerta de un túnel.
Ahora nuestro trabajo, nuestra misión, debe continuar por los chimpancés que tenemos aquí, y por los que todavía necesitan ser rescatados, igual que Sara lo necesitó en su momento.
Adiós Sara. Dejas un gran vacío en nuestras vidas y te echaremos muchísimo de menos tanto el equipo humano como tu familia chimpancé.